El Niño de la Hipoteca- Estando contigo *
Sobre todo cuando tenemos tiempo para pensar en ello.
Casi siempre he sido consciente de mi situación privilegiada en todas las facetas de mi vida, dejando a un lado, de momento, la inmadurez afectiva que creo tener. Mi vida ha sido, y es, rica en experiencias, y esto es algo que agradezco todos los días, pues sé que hay quien, posiblemente sin saberlo, es muy pobre en este sentido.
Mis problemas emocionales consisten fundamentalmente en la falta de control que tengo sobre mis sentimientos y la incapacidad de o bien canalizarlos, o bien compartimentalizar el cerebro, en cualquier caso desviando el flujo del pensamiento a mi antojo y no según surja porque a mis neuronas les apetezca conectarse al límbico de forma constante. Esto deriva en una imposibilidad seria de mantener mi atención en las cosas que me importan, si no me interesan en ese momento. Me explico: los estudios. En el momento en el que he tenido alguna inundación de sentimientos, buena o mala, se me ha ido la pinza, y he echado a perder grande esfuerzos y autoexigencias, constancias de estudio diario, en una sola noche, con la consiguiente disminución de la recompensa en forma de nota. A mis 22 años sé perfectamente que es la esclavitud que me va a amarrar durante, preveo, los próximos dos lustros de mi existencia, pero esa es otra historia **.
Sé que soy una privilegiada, y lo sé porque he comido un platazo de paella con casi todas las personas a las que más quiero en el mundo ***.
Porque he conocido nuevas personas con quien conecto y comparto a nivel intelectual de forma bidireccional. Y porque aún existen en mi vida personas con las que puedo contar, aun estando a cientos de kilómetros, y varios años, de distancia.
Soy una privilegiada por motivos genéticos y medioambientales y porque, como Coelho, a veces creo que el cosmos conspira para que me salga con la mía casi siempre. Porque se me ha permitido estudiar lo que quiero en una ciudad a la que sé que pertenezco gracias a un (hasta ahora desconocido) sentimiento de hija pródiga, que sé que me une a ella de manera inexorable.
Soy una privilegiada porque tengo los pies fríos y el corazón caliente y los labios listos.
Y sin embargo ****
* Me he sentido muy Tarantino-Kubrick poniendo esta canción, la verdad. Imaginaos que mientras escribía esto con esta música, había una matanza muy, muy sangrienta a mi alrededor.
** Una historia sobre el sentimiento de la responsabilidad y ejemplaridad que me ha hecho, más veces de las que quiero reconocer, ser una absoluta hipócrita y cargar, penitente, con pecados que ni siquiera me había permitido cometer.
*** Faltaba, entre otros, mi hermano, que está en París.
**** Falta un punto y final, y es a propósito. Igual que la casilla del título de la entrada está v a c í a.