¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

lunes, 8 de noviembre de 2021

Las condiciones, las etiquetas y los poliedros achuchaos.

Condicionar, limitar una relación a una sola de sus muchas caras, es aplastar el poliedro.

La interacción entre personas, polifacéticas, da lugar a multitud de puntos de contacto, de planos de contacto (si todo va bien y esos puntos están en la misma recta). Etiquetar, referirse a una relación con un nombre que no recapitula todo el mosaico que se genera al colocar al mismo nivel cada uno de estos planos, no hace sino doblegar, restringir, "anular" muchas de las realidades fruto de las coincidencias. La concreción nominal puede limitar el desarrollo personal y relacional.

Por otro lado, lo que parece ideal, que es coincidir en un plano de forma completa, implica la pérdida de aristas, por la compartición de absolutamente todos los puntos. Siendo, como somos, como poco tridimensionales (yo creo que somos al menos tetradimensionales), esa planicie anula nuestro crecimiento en paralelo.

A menos que el plano de unión tenga un sustrato edificante, y no anulador por ser (por ejemplo, se me ocurre) magnético en extremo.