¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

viernes, 24 de abril de 2015

De intestinos y manzanos y leyes metafísicas.

"No se trata tanto de que mi vida sentimental sea turbulenta como de que yo "turbulentizo" hasta la más simple interacción con una acelga."
@BuArena


Hace unos años, tuvimos una conversación muy rara. Va el tío y me suelta que los intestinos podían ser buenas sogas para colgarse de un manzano.

¿Quién en su sano juicio se colgaría de un manzano con sus propias vísceras?, le pregunté. Mientras las palabras salían de mi boca pensé en Rasca y Pica y en la gracia que me hace que sean dibujos animados dentro de dibujos animados, y en que posiblemente a nosotros también nos esté viendo Alguien a través de una pantalla, y entonces Rasca y Pica serían dibujos animados elevados al cubo, al cubo de agua que me debería tirar por la cabeza cada vez que pienso en chorradas de este calibre.

Volví a la conversación.

"Pues yo mismo, si quisiera que me confundieras con una manzana y que pensaras que has descubierto algo. Algo de gran gravedad."

Y continuó parloteando semiforzadamente acerca de tontunas, de suposiciones, metiéndose en subjuntivos de once varas, como hacía siempre que yo estaba tristona y se lo contagiaba. Cada uno se enfrenta a la melancolía como puede, como sabe y como quiere.

Que yo estaría medio dormida, bajo el árbol, leyendo algún libro insulso, escuchando alguna canción para descerebrados. Que caería sobre mi haciendo zig-zag como una pluma.

Que esta atracción no tendría nada que ver con las leyes de la física, sino de la metafísica.

Y que entonces...

Entonces él habría caído para que yo descubriera una nueva ley que, vale, no me haría millonaria, peeero.