¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

martes, 10 de noviembre de 2020

La Indulgencia

La vida es dura cuando no eres manso y humilde de espíritu: el derecho (y deber) autoimpuesto de "ser" va ensuciando el corazón y, como cuando no barres en varias semanas, de pronto encuentras en la esquina de detrás de la puerta un pelusón al que podrías poner hasta nombre (¿"Orgullo"?).

Por suerte tenemos El Cielo, que nos abre a la idea de vernos de lejos: pequeñas, insignificantes. Pienso en las hormigas, luchando por desplazar una semilla sin imaginarse mínimamente que, para los seres humanos, esa semilla se mueve con un soplido.

Con sentido del humor podemos llegar a reírnos, un ratito, de nosotras mismas y perdonarnos por no barrer y, además, para nuestra desgracia, ser taaaaaan ingenuas de creer que la semilla o el grano de arena son  i m p o s i b l e s  de mover.

¡Salut, força al canut, y que no nos coman la pelusas!

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