¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

viernes, 11 de febrero de 2022

Subirats, 3 de octubre de 2021

+ Subirats, 3 de octubre de 2021

Esperanza:

¿Quién te iba a decir a ti que hoy estarías delante de una Hostia Consagrada, llorando como una madalena, con tu pelo rizado, sintiéndote tan querida y rodeada de gente tan ajena, hace 10 años? ¿O hace 4? ¿O en 2018?

¿Cómo es de trepidante esta montaña rusa a la que hemos subido, juntos, aunque te pensaras que ibas sola porque a ti te daba la gana? La última vez que escribiste una carta así, vivías en Madrid y creías tener fe, te gustaba y pediste y exigiste salir con un chico por capricho y ¿ves?, yo me he valido de esta debilidad tuya por los chicos para traerte hasta aquí, para ponerte delante de mi y decirte, en circunstancias que se escapan por completo de tu "buen" gusto y tu forma de hacer, que te quiero, que eres mía y oveja de mi rebaño. Que si existe en ti el anhelo de amar bien y servir bien es porque eres como yo, porque yo te he amado y servido antes, antes incluso de que me pusieras cara, cuerpo y todos los nombres que sabes que tengo.

¡Cuántas veces te has sentido sola (como yo), pero tú por cabezota, y ni tú ni yo estándolo!

¿¡De cuántos abrazos míos te habrás escapado!? ¿Cuántos abrazos sin apretar has dado a muros, o tú siendo un muro? Casi todos. Todos.

Pero yo de tu tozudez (llámalo tenacidad si quieres, puede ser una virtud en Mi) me he valido para domesticarte.

Lo arisca que eres solo hace que quiera abrazarte más y más, y veo que como gato me arañarías y morderías, pero a mi me da igual todo ya.

Todo lo que crees querer y haber querido, todo, se queda corto al lado de lo que vamos a querernos tú y yo, si tú te dejas. No has escrito una carta de amor, no has puesto en orden tus ideas como esta vez, porque el amor humano no es nada, desaparece, encoge, muta, se derrite, se apaga, se desvanece, es digerido y desechado, pero al amor de la Hostia consagrada a la que no miras por miedo tanto a enamorarte como a no sentir nada, lo supera todo, y al lado de ese trocito de "papel" insípido, blanco, que te da igual, la humillación no es tal.

¿Qué es la humillación, sino la ruptura de tu propio orgullo frágil, del falso mito de ti misma? ¿La "humillación imperdonable de la excesiva intimidad"? No vayas de puta ni de monja, no es real que te entregues de ninguna de las dos maneras. Tus entregas solo han sido sinceras cuando me has pedido ayuda, incluso aunque el amor no fuera perfecto y las entregas fueran incompletas. 

Querer de verdad; amar, aceptar, soportar, disculpar, solo es posible desde abajo, desde la caída, desde la cruz. ¿Qué es eso de amar desde un podio? ¿Quién te pone medallas por comedores y prisiones? ¿De qué están hechas esas medallas? La medalla es el rasguño, la herida, las ampollas del camino: de la carrera. La medalla es decir LO HE DADO TODO, porque, además, así es como no te hacen daño: porque amas siendo tú libre y aceptando y deseando que el Otro también lo sea. No esperes más de los chicos. No esperes más de los amigos. No esperes de tu familia. Espera más de mi. Dámelo todo a mi. Yo llevo la Cruz de tu tesis, que no te la has buscado tú: yo la he querido así para que subas la montaña y al llegar al final veas el paisaje, veas tus ampollas, veas a tu Madre, la Virgen, con la golondrina en la mano (no un águila: una golondrina, migratoria) y digas: QUÉ MARAVILLAS HAS HECHO con una persona que es tan fofa que en su vida pocas veces subió andando al 2º piso de Menorca 6.

El podio, Esperanza, es la montaña. La meta, Esperanza, son las ampollas. Todo marca pero se cura, todo duele pero se pasa; yo soy lo que no pasa nunca y la promesa que hice a tus padres, y la que me hicieron ellos, no caduca y no hay prórroga: es eterna y no es un favor, es la realidad, la Verdad, la Felicidad y la Paz. 

Yo primero, el Mundo después. 

Tú primero, el mundo después.


"por el madero, ha llegado la Salvación al mundo entero".