¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

domingo, 10 de febrero de 2013

El temor de un poeta

Un poeta no teme
a la ceguera
ya que la oscuridad siempre ha sido
una compañera impávida.

Un poeta no teme
al abandono:
"Si te llevas una loncha de mi,
tendré algo nuevo que contar."

Un poeta no teme
a la sordera,
ya que el silencio le ha llevado
a innumerables arcadas de raciocinio.

No.

Un poeta no teme 
a nada de esto.

Un poeta solo teme
que su corazón se le escurra
aún
     lleno
          de tinta.