¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

sábado, 28 de diciembre de 2013

Era músico.

Abre mucho los ojos y me dice que es músico.
 
“Eh, yo soy músico.”
 
Él ya tiene los ojos grandes… Muy grandes y muy oscuros, y me parece que esos ojos van a tragarme en cualquier momento.

Entonces me invade una especie de vergüenza extraña, como si hubiera tenido que saberlo de antemano.

“Ah, no tenía ni idea, lo siento”, le digo, y me da la sensación de que si sigue hablándome después de ese momento me va a estar perdonando la vida.

Y seguimos hablando.