¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

sábado, 4 de enero de 2014

La muda de la serpiente

"Hoy vivo entre las cuatro paredes de mi imaginación, y hago chanzas sobre la delgadez de mi espíritu. Tengo un mundo, y también está en guerra. Estoy aquí para contarlo."
Graciela Cros



Este curso me lleva tan lejos que no sabía por dónde empezar a buscarme…

Tal vez por todos los horizontes abiertos a los que no me llevan los pasos que yo no doy.

Tal vez por las risas de la biblioteca por las mañanas, por la complicidad de mi familia que, a pesar de saberme desmadejada me recuerdan que a las etapas se les pone punto y final para poder tirarlas a la basura… Con el cariño de quien ha querido mucho, ojito... Con un poco de vergüenza por lo que siento y la incapacidad de sentirme 100% identificada con mi propio nombre… Con el mal sabor de boca de haber comido el mismo plato en distintos restaurantes, a cual peor que el anterior... Pero con lo bueno de no guardar rencor y, en ocasiones, la tranquilidad de tener empatía… 

Y es que ya estoy HARTA de partirme el cuello cuando miro atrás, hay que perder lastre y dejar los pesos de toooodas las vivencias que acaban siendo distorsionadas, idealizadas por tiempo y distancia. Tras no reconocerme en las fotos, he deducido que esa era tan solo una muda, y no es que me importe ser una serpiente, solo espero no ser venenosa...

Definitivamente, los subjuntivos no son para mí  y con un poco de suerte la próxima vez no lo daré todo a menos que se lo ganen a pulso. Y si por azares del destino me tocara el gordo, tendré la maravillosa capacidad de intuirlo y retirarme a tiempo. Son las ventajas de estudiar Inmunología, que se acaban conociendo las estrategias de defensa más efectivas.

Y es que la defensa no es solo el combate contra quien puede dañarte, sino no combatir contigo mismo. (*)

De una vez por todas, es el momento de olvidar todo y dejar de mirarse el ombligo. Esta vez cojo carrerilla aprovechando la insatisfacción de saber que los últimos años apenas habrían valido la pena si no hubiera sabido que solo se crece a base de lágrimas.


(*) Cuando los linfocitos específicos se encuentran con sus antígenos (AG), pueden activarse dando lugar a una respuesta inmunitaria, o pueden inactivarse o eliminarse, lo que llevaría a un estado de tolerancia. De este modo, definimos la tolerancia como la ausencia de respuesta inmune frente a un antígeno con el que el organismo había entrado previamente en contacto.
 Dependiendo de las circunstancias, distintas formas del AG pueden inducir una respuesta o tolerancia, llamándose en este caso “tolerógenos”.
 La tolerancia a los AG propios es una propiedad fundamental del sistema inmune normal, y no tolerar lo propio da lugar a reacciones inmunitarias contra AGs propios, autógenos.
La tolerancia puede obtenerse, entre otros mecanismos, por muerte y por anergia.