¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

martes, 11 de febrero de 2014

La trenza.

"No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano."



Báilame el agua. 

El otro día me dijo que le parece que es genial mi pelo rizado.

Sin embargo, lo que me movió vino luego, cuando me di cuenta de que estaba mirándome embobadamente sonriente, como cerciorándose de que era verdad, de que cada uno de mis rizos era perfecto.

Incluso a pesar del desparrame por la ventisca...

Por un momento me pareció que era incluso debido al desparrame por la ventisca...

Y me dio miedo de que algún día se le ocurriera mirar mi corazón de la misma forma.


El día siguiente aparecí con una trenza.