Tenemos el arte de complicar las cosas. Preferimos hacer el pinopuente con las orejas antes de aceptar que, como dijo Ockham, la respuesta más sencilla suele ser la más correcta.
Una vez me aconsejaron que no admitiera subjuntivos, que yo estoy hecha de otra pasta. Y por más que me lo repita, sigo sin comprenderlo; vivo anclada en ojalás. Y eso que decir la verdad no es malo, ni es insultar, por mucho que me duela, por mucho que no haya aprendido aún cuándo debo soltar la lengua y cuándo mordérmela.
Con la mente agujereada por las polillas, que son el mundo de fuera, intento arreglármelas a base de zurcidos invisibles.
“No seas puta, no seas puta”, y caigo hacia detrás, con todo el miedo del universo aferrado a la boca del estómago.
Los “mañanas” siempre encuentran su forma de desplomarse cuando les llega el momento.
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Abre tu baúl de los recuerdos.