¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

domingo, 4 de junio de 2023

Soy un ser humano.

Estoy en pelotas tumbada en mi habitación nueva de mi casa vieja. En la habitación anterior no entraba el sol directamente, así que he abierto la ventana y subido la persiana para disfrutar de este lujo. Los pájaros cantan fuera. Veo mis tomateras moviéndose con la brisa y me hace ilusión que crezcan y ver cómo van floreciendo, aunque día a día no note el cambio.

La luz que entra me acaricia la barriguilla y el pecho y me da calorcito.

Es el primer día de este año (y creo que desde hace un par o tres) que me desnudo, no como trámite, sino como objetivo en sí mismo, y estoy calentita y cómoda. 

Tengo los pechos pequeños y separados, pero bonitos. Los miro y lo corroboro: no están mal, están bien. A veces me sale un pelo oscuro cerca del pezón izquierdo, y eso me hace bastante gracia, así que no me lo suelo quitar. 

Tengo una barriga normal. Como estoy tumbada, está plana, casi cóncava. Tengo una mancha junto al ombligo que se llama "Manchita".

Tengo la regla, así que estoy encima de una toalla por lo que pueda pasar. Las sábanas son nuevas y no me gustaría estropearlas. 

Tengo las piernas cruzadas, una sobre otra. Los muslos tienen un poco de celulitis. Ya no tengo pelos, porque me encargué hace 6 años de pagar un dineral para que me los destruyeran con un láser de entre 755 nm y 850 nm, según si estaba o no morena. No pudieron quemarlos todos, pero rechacé acabar las sesiones de compensación.

Tengo los pies normales tirando a pequeños. La distribución de los dedos es egipcia, es decir, forman una escalera (no tengo el corazón más largo que el índice), y me gustan así. Las uñas se me deformaron un poco en unas etapas del camino de Santiago que hice hace trece años, pero si me las pinto no me parecen feas. Tengo durezas en los talones que solo me molestan cuando rozo a alguien con ellos.

Tengo el pelo suelto y rizado. Me tapa el pecho derecho. Lo tengo muy oscuro, pero hace tres meses me di unas mechitas que creo que me lo han quemado. 

No tengo muchas cosas más. Soy un ser humano cada vez más desnudo, más quemado y más cómodo.

Voy a darme la vuelta.

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