Cómo me gusta creerme lo increíble
si viene disfrazado de ingenio;
tan fácil es poder confundirme
como distinguir lo nuevo de lo viejo.
Voy alli, donde muere lo feo,
donde no se da importancia a los detalles,
donde cada letra delata un sueño,
donde no hay ahoras, ni despueses, ni antes.
Es allí que me voy, si dejas que arranque,
en un ¡kabúm! de locura
(planes aparte).
A medias la ternura,
las ganas de volar,
las cicatrices sin cura...
Anda, vamos a andar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Abre tu baúl de los recuerdos.