¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

jueves, 1 de marzo de 2012

1999 merecelapena.

Un mendigo especialmente insistente empezó a llamarse a sí mismo “Mendigo Titanic”. Había nacido la “Ciudad Titanic”.

“Es por la canción”, decían.
“No, es el mar. El lujo. El barco”
“Es el sexo”, se susurraba.
“Es por Leo -decía Aziza tímdamente.- Todo es por Leo.”

-Todo el mundo quiere a Jack. -Dijo Laila a Mariam-. Eso es lo que pasa. Todo el mundo quiere que Jack les rescate del desastre. Pero no hay ningún Jack. No volverá, porque está muerto.
 
"Mil Soles Espléndidos", Khaled Hosseini.

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Abre tu baúl de los recuerdos.