¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

miércoles, 29 de enero de 2014

Al girasol.

"ESTATUTOS DEL HOMBRE Y LA MUJER.

Artículo III.

Queda decretado que, a partir de este instante
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza."

Mario Benedetti 

"En un prado sin sombra, 
donde un solo color 
teje una larga alfombra,
me encuentro tendido al sol 
hablándole a un girasol."

                        Ramón Bonachi

Tú eres un espectador
en la grada de tu huerto: 
siempre observas muy atento 
la partida de ping-pong
que juegan la noche y el día.

Ejemplo en los libros de ciencias
(y en alguna revistilla),
y símbolo de incas y aztecas,
eres tú, girasol,
por tu actitud, ganador
en el combate del tiempo…

Siempre la cabeza alta:
elegante heliotropismo,
mantienes tu cuello erguido
hacia el sol que te amamanta.

Y cada día que pasa
empieza de nuevo el ciclo.
Y, girasol, no te cansas,
y nunca pierdes el ritmo.

El “cara al sol” más sincero
lo conviertes en ley de vida:
nuestras queridas auxinas
cumplen rígidas la regla
que es el olor de tu esencia:
“girasol”, tu nombre entero.

¡Cuánto muchos te envidiamos
por la fiel correspondencia
significante-significado!

Además con tu sudor
compites con el olivo:
ambos sin ir al gimnasio
os sacáis muy buen partido…

Y es que tu fruto amargo
tiene mil alternativas:
su zumo supera al de oliva,
que, aun siendo oro licuado,
no suele ser utilizado
para freír patatillas.

El tuyo es harto ligero, 
y hasta, incluso, se aproxima
a un agradable baño
para nuestra amada hortaliza,
digno del mejor balneario.

Y es que tu fruto es fuerte...
Como si no fuera suficiente,
no contento con lo que has dado,
(girasol tozudo y terco,
que empiezas siendo un ejemplo,
y sigues como condimento)
lo estrenas como snack diario!

Con rocío salado bañadas
o con majado picante,
a la barbacoa o tijuana,
las pipas son un bocado
por los dioses entregado
como culmen de bondad
(no por la vitamina E,
qué va,
que a mi el tocoferol alfa
solo me importa en la panza,
al comerlo me da igual)
a pesar de lo que enganchan.

Y es que de ti se aprovechan
las semillas hasta secas,
que ya no se pueden plantar.


Y nosotros insultando con el noble nombre de "pipa"...


sábado, 18 de enero de 2014

El error β

"En ocasiones, los Reveses suman al Resultado"

Graciela Cros

Una persona normal no tiene problemas hasta que se da cuenta de que en su nevera no quedan huevos, de que sus peces no tienen agallas, de que no tiene arrojo para enfrentarse a nada de nada que implique salir de su acogedora cavernita y evolucionar.

Luego está la gente que piensa que algún día no quedarán huevos, que algún día sus peces no tendrán agallas, que algún día...

Las personas no son matemáticas, los errores que nos envuelven no son sistemáticos (según el diseño y la ejecución del experimento) y por definición no son ni determinados (concretos), ni corregibles...

Son más bien errores aleatorios, de magnitud diferente cada vez que se intenta algo. Las causas, por tanto, son indeterminadas y las situaciones, impredecibles, afectando en lo global o en lo concreto.

Con esto quiero decir que lo que funciona con unos, con otros puede ser un fallo irreversible...

"El error de tipo beta β, o falso negativo, se comete cuando no se rechaza la hipótesis nula, no siendo ésta verdadera."

Es demasiado fácil caer en estos errores y creer a ciencia cierta que si lo intentas saldrá mal. Y esto no tiene por qué ser verdad, ya que siguen acechando los errores aleatorios de los que hemos hablado.

A veces nos fijamos demasiado en las diferencias, en lo que nos separa de las personas, en vez de abrazar las semejanzas. Y esto no tiene nada de loable.


Claro que, si las cosas salen mal con quienes, pensamos, son parecidos a nosotros...


 ...¿cómo atreverse con alguien con quien, ya de entrada, no tenemos nada que ver, 
aumentando así la probabilidad de caer en error?


sábado, 4 de enero de 2014

La muda de la serpiente

"Hoy vivo entre las cuatro paredes de mi imaginación, y hago chanzas sobre la delgadez de mi espíritu. Tengo un mundo, y también está en guerra. Estoy aquí para contarlo."
Graciela Cros



Este curso me lleva tan lejos que no sabía por dónde empezar a buscarme…

Tal vez por todos los horizontes abiertos a los que no me llevan los pasos que yo no doy.

Tal vez por las risas de la biblioteca por las mañanas, por la complicidad de mi familia que, a pesar de saberme desmadejada me recuerdan que a las etapas se les pone punto y final para poder tirarlas a la basura… Con el cariño de quien ha querido mucho, ojito... Con un poco de vergüenza por lo que siento y la incapacidad de sentirme 100% identificada con mi propio nombre… Con el mal sabor de boca de haber comido el mismo plato en distintos restaurantes, a cual peor que el anterior... Pero con lo bueno de no guardar rencor y, en ocasiones, la tranquilidad de tener empatía… 

Y es que ya estoy HARTA de partirme el cuello cuando miro atrás, hay que perder lastre y dejar los pesos de toooodas las vivencias que acaban siendo distorsionadas, idealizadas por tiempo y distancia. Tras no reconocerme en las fotos, he deducido que esa era tan solo una muda, y no es que me importe ser una serpiente, solo espero no ser venenosa...

Definitivamente, los subjuntivos no son para mí  y con un poco de suerte la próxima vez no lo daré todo a menos que se lo ganen a pulso. Y si por azares del destino me tocara el gordo, tendré la maravillosa capacidad de intuirlo y retirarme a tiempo. Son las ventajas de estudiar Inmunología, que se acaban conociendo las estrategias de defensa más efectivas.

Y es que la defensa no es solo el combate contra quien puede dañarte, sino no combatir contigo mismo. (*)

De una vez por todas, es el momento de olvidar todo y dejar de mirarse el ombligo. Esta vez cojo carrerilla aprovechando la insatisfacción de saber que los últimos años apenas habrían valido la pena si no hubiera sabido que solo se crece a base de lágrimas.


(*) Cuando los linfocitos específicos se encuentran con sus antígenos (AG), pueden activarse dando lugar a una respuesta inmunitaria, o pueden inactivarse o eliminarse, lo que llevaría a un estado de tolerancia. De este modo, definimos la tolerancia como la ausencia de respuesta inmune frente a un antígeno con el que el organismo había entrado previamente en contacto.
 Dependiendo de las circunstancias, distintas formas del AG pueden inducir una respuesta o tolerancia, llamándose en este caso “tolerógenos”.
 La tolerancia a los AG propios es una propiedad fundamental del sistema inmune normal, y no tolerar lo propio da lugar a reacciones inmunitarias contra AGs propios, autógenos.
La tolerancia puede obtenerse, entre otros mecanismos, por muerte y por anergia.