"Igual deberían dar las ojeras de los lunes, la pereza de los martes, la inflexión de los miércoles y el columpio de cada jueves.
Igual lo que no te haga ver que todo es GIGANTE, que cada palabra tiene una potencialidad e inmortalidad única porque es una semilla que yo empiezo aquí y es capaz de llegar a cada uno de tus “ahora” y así, seguir, perpetuarse… Siempre origen y consecuencia de todo lo demás, siempre propias de quien las lee y ve su reflejo en ellas.
Silenciar las palabras del otro es condenarle a la no existencia, conseguir que no sea, reducirle a la nada que tanto miedo me daba cuando leía la Historia Interminable. Alrededor de las palabras seremos y existimos.
A mí me gusta guardarlas aquí. Me da la sensación de que son capaces de volver a mí (y a ti) y enseñarme a no desnudarme de ellas antes de tiempo, a no abandonarme a la muerte de silencio de palabras de la que me habló mucho y bien mi padre el otro día.
Las palabras del silencio son muy distintas, casi tan sagradas que no te atreves a pronunciarlas. Aparecen cuando cualquier sonido corre el peligro de achicar la sensación y me sorprenden a diario, sobre todo cuando estoy con él, su ternura es un lugar seguro, parece de otro mundo.
Yo guardo los tequieros al trasluz de las despedidas de domingo, porque creo que si las desnudas de significado las vacías de valor, las llenas de daño inhumano, y se convierten en algo tan cotidiano como imperceptible…
Isa.
Para ti, que te reconocerás en más de un párrafo.
Para ti, que te debo que hayas dado vida a mis palabras. "
Igual lo que no te haga ver que todo es GIGANTE, que cada palabra tiene una potencialidad e inmortalidad única porque es una semilla que yo empiezo aquí y es capaz de llegar a cada uno de tus “ahora” y así, seguir, perpetuarse… Siempre origen y consecuencia de todo lo demás, siempre propias de quien las lee y ve su reflejo en ellas.
Silenciar las palabras del otro es condenarle a la no existencia, conseguir que no sea, reducirle a la nada que tanto miedo me daba cuando leía la Historia Interminable. Alrededor de las palabras seremos y existimos.
A mí me gusta guardarlas aquí. Me da la sensación de que son capaces de volver a mí (y a ti) y enseñarme a no desnudarme de ellas antes de tiempo, a no abandonarme a la muerte de silencio de palabras de la que me habló mucho y bien mi padre el otro día.
Las palabras del silencio son muy distintas, casi tan sagradas que no te atreves a pronunciarlas. Aparecen cuando cualquier sonido corre el peligro de achicar la sensación y me sorprenden a diario, sobre todo cuando estoy con él, su ternura es un lugar seguro, parece de otro mundo.
Yo guardo los tequieros al trasluz de las despedidas de domingo, porque creo que si las desnudas de significado las vacías de valor, las llenas de daño inhumano, y se convierten en algo tan cotidiano como imperceptible…
Isa.
Para ti, que te reconocerás en más de un párrafo.
Para ti, que te debo que hayas dado vida a mis palabras. "
Esta chica no sé qué tiene, que dice lo que yo pienso cuando yo lo pienso.
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