¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

sábado, 15 de octubre de 2011

Que así me gusta a mi.

A mi lo que me va es montarme películas yo sola, donde yo soy guionista, directora, protagonista y productora, y tener castillos levantados sobre pilares de arena y sal.

Sí, siempre he sido una doña Soñadora, mi imaginación ha sido mi firma y, parece ser, un arma de doble filo: estupenda para redacciones de Lengua pero, en la vida real, no da más que malentendidos sabor a piña.

Piña en mi nevera, y me acuerdo. Cebolla. Ensaladas de tres tipos, pijos enanos, modernos. Más pijos.

Portonovo, Portobello.

Sol, niebla… It’s warm.

Camiseta amarilla de tirantes, bragas, ¡formidablemente palpitante!, si los Cinco existieran, yo sería George Gaga.

Qué rabia me da. Te doy mi número, pero no me llames a horas desparejadas, “it’s my wife!”, ¿tú con wife, con lo feo que eres?

Nuevo récord para Puck (número 23), iba a mandarte un mensaje, pero me salía error.

 
Llegas tarde y espero, nunca estaría contigo, que no, no eres mi tipo, por mucho Oscar Wilde que seas. Wild.


Me faltaron el tatu y la dilatación para que completar el cupo de tonterías, debí dejarme el corazón en casa, que sólo hace vivir en la incertidumbre del ayer, del cómo, del quién, del cuándo, del dónde, del por qué y del por qué no: it was free and it was something.

Puke rainbows.

Okay.

Trollface.

Friky.

Esperancer.

Adiós.

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Fecha original del texto: de agosto de 2011
El por qué del texto: revuelto mental :)

 Y por qué hoy: porque sí, porque me da por ahí.

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