¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

sábado, 20 de septiembre de 2014

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El Niño de la Hipoteca- Estando contigo *



A los exigentes como yo se nos hace muy cuesta arriba el intento de alcanzar un sentimiento de plenitud. 

Sobre todo cuando tenemos tiempo para pensar en ello. 

Casi siempre he sido consciente de mi situación privilegiada en todas las facetas de mi vida, dejando a un lado, de momento, la inmadurez afectiva que creo tener. Mi vida ha sido, y es, rica en experiencias, y esto es algo que agradezco todos los días, pues sé que hay quien, posiblemente sin saberlo, es muy pobre en este sentido. 

Mis problemas emocionales consisten fundamentalmente en la falta de control que tengo sobre mis sentimientos y la incapacidad de o bien canalizarlos, o bien compartimentalizar el cerebro, en cualquier caso desviando el flujo del pensamiento a mi antojo y no según surja porque a mis neuronas les apetezca conectarse al límbico de forma constante. Esto deriva en una imposibilidad seria de mantener mi atención en las cosas que me importan, si no me interesan en ese momento. Me explico: los estudios. En el momento en el que he tenido alguna inundación de sentimientos, buena o mala, se me ha ido la pinza, y he echado a perder grande esfuerzos y autoexigencias, constancias de estudio diario, en una sola noche, con la consiguiente disminución de la recompensa en forma de nota. A mis 22 años sé perfectamente que es la esclavitud que me va a amarrar durante, preveo, los próximos dos lustros de mi existencia, pero esa es otra historia **. 

Sé que soy una privilegiada, y lo sé porque he comido un platazo de paella con casi todas las personas a las que más quiero en el mundo ***.

Porque he conocido nuevas personas con quien conecto y comparto a nivel intelectual de forma bidireccional. Y porque aún existen en mi vida personas con las que puedo contar, aun estando a cientos de kilómetros, y varios años, de distancia.

Soy una privilegiada por motivos genéticos y medioambientales y porque, como Coelho, a veces creo que el cosmos conspira para que me salga con la mía casi siempre. Porque se me ha permitido estudiar lo que quiero en una ciudad a la que sé que pertenezco gracias a un (hasta ahora desconocido) sentimiento de hija pródiga, que sé que me une a ella de manera inexorable. 

Soy una privilegiada porque tengo los pies fríos y el corazón caliente y los labios listos. 

Y sin embargo         ****







* Me he sentido muy Tarantino-Kubrick poniendo esta canción, la verdad. Imaginaos que mientras escribía esto con esta música, había una matanza muy, muy sangrienta a mi alrededor. 

** Una historia sobre el sentimiento de la responsabilidad y ejemplaridad que me ha hecho, más veces de las que quiero reconocer, ser una absoluta hipócrita y cargar, penitente, con pecados que ni siquiera me había permitido cometer.

*** Faltaba, entre otros, mi hermano, que está en París. 

**** Falta un punto y final, y es a propósito. Igual que la casilla del título de la entrada está v a c í a.

sábado, 14 de junio de 2014

¡Volví!

¡Volví!, aunque quizás nunca me fui.

Ahora me imagino cómo será todo dentro de poco, reventando con seguridad el tiempo de más, descosiéndome manos y boca... Sobrevolando...

Y de momento no ha llegado la cobardía, aún no me ha cortado las alas ni me ha dejado un eco sordo como el mediodía en verano -retumbando fuerte entre la nada.

Mediados de junio y ya nadando en océanos que, como siempre, quieren desbordarse.

¿Y cómo se desborda un océano?

Esta vez nadie se queda atrás. Nos salvaremos y contaremos nuestra historia.


martes, 11 de febrero de 2014

La trenza.

"No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano."



Báilame el agua. 

El otro día me dijo que le parece que es genial mi pelo rizado.

Sin embargo, lo que me movió vino luego, cuando me di cuenta de que estaba mirándome embobadamente sonriente, como cerciorándose de que era verdad, de que cada uno de mis rizos era perfecto.

Incluso a pesar del desparrame por la ventisca...

Por un momento me pareció que era incluso debido al desparrame por la ventisca...

Y me dio miedo de que algún día se le ocurriera mirar mi corazón de la misma forma.


El día siguiente aparecí con una trenza.

miércoles, 29 de enero de 2014

Al girasol.

"ESTATUTOS DEL HOMBRE Y LA MUJER.

Artículo III.

Queda decretado que, a partir de este instante
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza."

Mario Benedetti 

"En un prado sin sombra, 
donde un solo color 
teje una larga alfombra,
me encuentro tendido al sol 
hablándole a un girasol."

                        Ramón Bonachi

Tú eres un espectador
en la grada de tu huerto: 
siempre observas muy atento 
la partida de ping-pong
que juegan la noche y el día.

Ejemplo en los libros de ciencias
(y en alguna revistilla),
y símbolo de incas y aztecas,
eres tú, girasol,
por tu actitud, ganador
en el combate del tiempo…

Siempre la cabeza alta:
elegante heliotropismo,
mantienes tu cuello erguido
hacia el sol que te amamanta.

Y cada día que pasa
empieza de nuevo el ciclo.
Y, girasol, no te cansas,
y nunca pierdes el ritmo.

El “cara al sol” más sincero
lo conviertes en ley de vida:
nuestras queridas auxinas
cumplen rígidas la regla
que es el olor de tu esencia:
“girasol”, tu nombre entero.

¡Cuánto muchos te envidiamos
por la fiel correspondencia
significante-significado!

Además con tu sudor
compites con el olivo:
ambos sin ir al gimnasio
os sacáis muy buen partido…

Y es que tu fruto amargo
tiene mil alternativas:
su zumo supera al de oliva,
que, aun siendo oro licuado,
no suele ser utilizado
para freír patatillas.

El tuyo es harto ligero, 
y hasta, incluso, se aproxima
a un agradable baño
para nuestra amada hortaliza,
digno del mejor balneario.

Y es que tu fruto es fuerte...
Como si no fuera suficiente,
no contento con lo que has dado,
(girasol tozudo y terco,
que empiezas siendo un ejemplo,
y sigues como condimento)
lo estrenas como snack diario!

Con rocío salado bañadas
o con majado picante,
a la barbacoa o tijuana,
las pipas son un bocado
por los dioses entregado
como culmen de bondad
(no por la vitamina E,
qué va,
que a mi el tocoferol alfa
solo me importa en la panza,
al comerlo me da igual)
a pesar de lo que enganchan.

Y es que de ti se aprovechan
las semillas hasta secas,
que ya no se pueden plantar.


Y nosotros insultando con el noble nombre de "pipa"...


sábado, 18 de enero de 2014

El error β

"En ocasiones, los Reveses suman al Resultado"

Graciela Cros

Una persona normal no tiene problemas hasta que se da cuenta de que en su nevera no quedan huevos, de que sus peces no tienen agallas, de que no tiene arrojo para enfrentarse a nada de nada que implique salir de su acogedora cavernita y evolucionar.

Luego está la gente que piensa que algún día no quedarán huevos, que algún día sus peces no tendrán agallas, que algún día...

Las personas no son matemáticas, los errores que nos envuelven no son sistemáticos (según el diseño y la ejecución del experimento) y por definición no son ni determinados (concretos), ni corregibles...

Son más bien errores aleatorios, de magnitud diferente cada vez que se intenta algo. Las causas, por tanto, son indeterminadas y las situaciones, impredecibles, afectando en lo global o en lo concreto.

Con esto quiero decir que lo que funciona con unos, con otros puede ser un fallo irreversible...

"El error de tipo beta β, o falso negativo, se comete cuando no se rechaza la hipótesis nula, no siendo ésta verdadera."

Es demasiado fácil caer en estos errores y creer a ciencia cierta que si lo intentas saldrá mal. Y esto no tiene por qué ser verdad, ya que siguen acechando los errores aleatorios de los que hemos hablado.

A veces nos fijamos demasiado en las diferencias, en lo que nos separa de las personas, en vez de abrazar las semejanzas. Y esto no tiene nada de loable.


Claro que, si las cosas salen mal con quienes, pensamos, son parecidos a nosotros...


 ...¿cómo atreverse con alguien con quien, ya de entrada, no tenemos nada que ver, 
aumentando así la probabilidad de caer en error?


sábado, 4 de enero de 2014

La muda de la serpiente

"Hoy vivo entre las cuatro paredes de mi imaginación, y hago chanzas sobre la delgadez de mi espíritu. Tengo un mundo, y también está en guerra. Estoy aquí para contarlo."
Graciela Cros



Este curso me lleva tan lejos que no sabía por dónde empezar a buscarme…

Tal vez por todos los horizontes abiertos a los que no me llevan los pasos que yo no doy.

Tal vez por las risas de la biblioteca por las mañanas, por la complicidad de mi familia que, a pesar de saberme desmadejada me recuerdan que a las etapas se les pone punto y final para poder tirarlas a la basura… Con el cariño de quien ha querido mucho, ojito... Con un poco de vergüenza por lo que siento y la incapacidad de sentirme 100% identificada con mi propio nombre… Con el mal sabor de boca de haber comido el mismo plato en distintos restaurantes, a cual peor que el anterior... Pero con lo bueno de no guardar rencor y, en ocasiones, la tranquilidad de tener empatía… 

Y es que ya estoy HARTA de partirme el cuello cuando miro atrás, hay que perder lastre y dejar los pesos de toooodas las vivencias que acaban siendo distorsionadas, idealizadas por tiempo y distancia. Tras no reconocerme en las fotos, he deducido que esa era tan solo una muda, y no es que me importe ser una serpiente, solo espero no ser venenosa...

Definitivamente, los subjuntivos no son para mí  y con un poco de suerte la próxima vez no lo daré todo a menos que se lo ganen a pulso. Y si por azares del destino me tocara el gordo, tendré la maravillosa capacidad de intuirlo y retirarme a tiempo. Son las ventajas de estudiar Inmunología, que se acaban conociendo las estrategias de defensa más efectivas.

Y es que la defensa no es solo el combate contra quien puede dañarte, sino no combatir contigo mismo. (*)

De una vez por todas, es el momento de olvidar todo y dejar de mirarse el ombligo. Esta vez cojo carrerilla aprovechando la insatisfacción de saber que los últimos años apenas habrían valido la pena si no hubiera sabido que solo se crece a base de lágrimas.


(*) Cuando los linfocitos específicos se encuentran con sus antígenos (AG), pueden activarse dando lugar a una respuesta inmunitaria, o pueden inactivarse o eliminarse, lo que llevaría a un estado de tolerancia. De este modo, definimos la tolerancia como la ausencia de respuesta inmune frente a un antígeno con el que el organismo había entrado previamente en contacto.
 Dependiendo de las circunstancias, distintas formas del AG pueden inducir una respuesta o tolerancia, llamándose en este caso “tolerógenos”.
 La tolerancia a los AG propios es una propiedad fundamental del sistema inmune normal, y no tolerar lo propio da lugar a reacciones inmunitarias contra AGs propios, autógenos.
La tolerancia puede obtenerse, entre otros mecanismos, por muerte y por anergia.