¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

martes, 21 de febrero de 2012

Aparquemos la rima.

Cómo hablarte, cómo agradecerte todo esto, como contarte que yo soy la nube de la foto y me he escapado de esa jaula que no existía.
  
Cómo contarte que soy un poco esa cuchara con sombra de tenedor, que ni pinchaba ni cortaba.


Cómo explicarte que no estoy segura de nada y que aún dudo de todo.

Cómo hacerte entender que lo he aprehendido y que no hay vuelta atrás.

¡Qué Aries!, ¡qué voluble soy!

Y él qué Piscis y qué Aries y qué Capricornio, Libra, Tauro, Sagitario, Géminis, Escorpio, qué todo y qué nada.

Pensaba que todo esto iba a ser muchísimo más complicado. Pero somos nosotros los que tenemos el Arte de Complicar las Cosas.

Al final todo ha sido fácil, todo ha fluido, como las pompas de jabón cuando soplas.

Luego estallan, y ya está, y fin, y les hacemos una preciosa foto y la vemos de vez en cuando y pensamos en la suerte que tenemos de haber estado en el momento justo en el lugar adecuado. La magia de la fotografía.


Lo he entendido todo: de pronto me he secado.

Creía que cuando me diera cuenta, me echaría a llorar. Pero no, ¡y eso que me he forzado con poemas de Bécquer y preciosas canciones y la Patética de Tchaikovski!

Después lo asimilé.

Todo lo que he lloriqueado ha formado un charco. Y yo, ¡hala!, lo he pisado. Y, ¡hala!, felicitadme, porque me encanta pisar charcos y no rodearlos ni saltarlos.


Qué genial es hacerlo. Qué tranquila, qué paz, qué bien, qué paz y ¡qué Paz! y qué Esperanza.

Qué V. V de Vendetta, que no la he visto.

La semana pasada me dijeron que soy una mujer. Que soy una mujer fuerte.

En realidad sí lo soy un poco, pero creo en realidad no es que sea fuerte sino estúpidamente cabezota, estúpidamente corazonada, estúpidamente sensiblera y peliculera aunque odie Titanic y ame Desayuno con Diamantes.




No sé a quién le dirijo esto exactamente. A quien lo lea.

No sé quién quiero que lo lea. Supongo que todos, supongo que nadie.

Es que iba a escribir una especie de carta, iba a mandársela a Alguien en concreto, pero es imposible, porque todo es una red: Tú, yo, Él, Ella, y es imposible cortarla. Amo las redes aunque enreden a mis rizos y yo intente evitarlo planchándomelos, para que la gente se fíe de mi. Qué genial es todo lo que te pueden contar, qué genial es todo lo que te enseñan.
 
Los abrazos sí que curan, mucho, y son eternos mientras duran, y hacen entender. Algún día aprenderé por qué, ya no hay prisa, hoy no tengo prisa. Hoy no. Igual mañana sí.

Ponle destinatario. Créetelo, porque soy menos Aries cuanto más Cáncer sois, cuanto más Piscis sois, cuanto más Sagitario sois, cuanto más Géminis sois, cuanto más Tauro sois.

¡Créetelo! Que me he vaciado.

Y es genial pisar charcos lacrimógenos y sanguinolientos, ¡es genial!, ya ves, ya te lo dije, yo nunca me repito.


Una vez un chico me preguntó de quién era el mundo. Yo, en un alarde de romanticismo, le dije que era nuestro, ¡qué Aries era yo!, que ya sabía que el mundo no era de los dos, era mío, solo mío, y entonces simplemente lo compartía con él.

Es mío, todo es mío.

Los parques, las rosaledas, las floribundas y las florivivas.

Las ciudades, son todas mías: Madrid, Londres, Roma, París, Zaragoza, Tombuctú, Bucarest, Venecia, todas son mías. 

 
Cada película que no he visto es mía, y cada libro que he leído y releído 50 veces, cada sonrisa de Amélie, cada mirada de Audrey, cada Fred cada Holden, cada Salander, cada Harry Potter, son todos míos. 



Todos los restaurantes, todas las tonterías, todas las curiosidades, los mitos y las leyendas, todos los chistes malos, y los buenos, ¿por qué no?

Todo el conocimiento, todo el cielo, toda la nieve, la hierba, los pájaros, los trenes, el metro, todos los autobuses, incluso los nocturnos, cogeré la línea que quiera.



En realidad creo que ¡todo es Nuestro!

Mío seguro, segurísimo.

Y ¿de quién más?

No sé qué tendrán que amo las Primeras Personas y los Plurales.

Es mío, de momento y para siempre.

Es mío, empieza siendo mío.

Y con mis cosas puedo hacer lo que quiera.

Y mis cosas puedo compartirlas con quien quiera.

Porque amo compartir :)


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