Si hay algo que odio, es apegarme demasiado a las personas. A mi es que me han dado por todos lados y cada vez que entablo una relación especial con alguien, el pánico se aferra a la boca de mi estómago y me desequilibra. A mi es que me han dado por todos lados.
También odio cuando me equivoco con la gente. Cuando confío y… Erratum. También odiaba cuando me equivocaba con la gente. Cuando confiaba, cuando ponía la carne en el asador y salía chamuscada yo.
Odio apegarme demasiado a las personas. Cuando lo hago, salgo chamuscada. Lo hago mucho.
Me apego demasiado a las personas, y me fallan. Esto es una regla. Me gusta tener reglas. Me encanta que reglas de este tipo se infrinjan.
Me apego demasiado a las personas, y eso que mi contacto físico suele ser nulo.
Hace años que ningún calor puede con mi frío… Y es por eso que ya nunca lucho pero, ¡qué bonito es cuando no me rindo!
Soy muy cobarde, y ahora más. Oóspora, coraza protectora. Las condiciones han sido adversas durante mucho tiempo, y cuando son favorables no puedo quitarme la armadura, maldito boomerang, qué horrible ser cazada queriendo ser cazadora.
Las navajas traspasan las cazadoras aunque sean de cuero duro.
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Abre tu baúl de los recuerdos.