¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

domingo, 19 de febrero de 2012

La exclusiva del sufrimiento.





Que no hay noche que no me duerma sin pensarte,
de la mano siempre llevo una condena
y la impotencia de no hacer más que esperarte
en la cobarde valentía de mis letras,
(en la valiente cobardía de mis letras)
y una batalla que, en derrotas, es experta,
y un silencio dando voces que no suenan.

Mi silencio tiene el valor de no hacer nada,
y aún así llora de miedo, y calla, mata y sangra.

Y no saber si eres un "quiero y no puedo"
o un "puedo y no quiero"
   que se queda por las ramas
      que se niega a apostar si ve perdida la jugada...
Y sospechar que lo que quieres o es doble o no es nada.
Pero, dicen, el que no Ariesca, no gana.

Los segundos me van robando la Esperanza
y me saben a fingidas despedidas:
hastaluegos que no esperan llamadas,
adioses que suenan casi suicidas.

¡Tan solo un segundo!, y todo cambia.
Ahora por fin dudo de lo que antes no dudaba, 
he colgado el silencio al lado de mis bobadas.

Ya ves.

"Solo" un segundo, y todo cambia.
Un solo segundo y Mañana será otro Mañana.

Un maldito segundo y todo cambia.

Un solo segundo
                    y Nada vale Nada.

Un solo segundo.