Esto era un tíovivo. Era el tren de la bruja. Antes de entrar, daban un globo, y por eso me senté en el coche. Una vez montada, me daban con un martillo de goma en la cabeza, me echaban agua pulverizada.
Y yo me asustaba.
Yo... Bueno, yo no necesitaba pasar miedo. Y en los tíovivos no se llega a ningún sitio.

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Abre tu baúl de los recuerdos.