¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

sábado, 10 de diciembre de 2011

Él aulló, ella huyó.

Esto era un tíovivo. Era el tren de la bruja. Antes de entrar, daban un globo, y por eso me senté en el coche. Una vez montada, me daban con un martillo de goma en la cabeza, me echaban agua pulverizada.


 Y yo me asustaba. 

Yo... Bueno, yo no necesitaba pasar miedo. Y en los tíovivos no se llega a ningún sitio.

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Abre tu baúl de los recuerdos.