¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.
Oscar Wilde
martes, 13 de diciembre de 2011
Pisando charcos tampoco.
Defender que o andamos con alguna dirección o no llegamos a ninguna parte. Y, en realidad, pisoteando charcos tampoco.
Pero si no sabes a dónde quieres ir, ¿qué más da perder el tiempo?