¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

domingo, 11 de diciembre de 2011

Un tonto por ciento menos de beneficio.

Llevo a mis espaldas un campo de batalla lleno de faltas de ortografía y conversaciones sin terminar.

Llevo una mochila con sentencias a muerte, catástrofes nucleares y tonterías a medio decir rotas por explosiones de carcajadas.

Dejo detrás al andar un reguero de trocitos de personalidad cristalizados. Cada vez tengo menos.

Llevo algún momento de lágrimas a escondidas y varios ceros en terreno cardiaco, una Duracell gastada y un Oasis hecho poquito a poco para escaparse en casos de emergencia.

Llevo una revolución hecha en la cama, a base de gritos de guerra y cosquillas en los pies.

Llevo paquetes de miradas de soslayo que Correos me ha devuelto porque el destinatario era erróneo; “desde los cielos lucharon las estrellas” y al final las mariposas de mi estómago se licuaron; seguro que si digo “¡AÚN NO TE HE OLVIDADO!” más de uno se da por aludido.

Llevo intentos de suicidio con asesinato de regalo y alguna flor mal recibida, cartas escritas por tontos y tontos por ciento de los que me he librado, gracias a Dios.

Tengo rizos envolventes y etapas de cuasiobligado pelo liso: “me gustas siempre pero más así” es una frase enraizada en la mentira y no hay nada que cambie eso.

Tenía una picadura de mosquito (que es un díptero) y pinceladas de espejismos, una mariposa entre dos cristales y su polvo mágico perdido en un bote para cuando sea mayor y quiera ser pequeña. Tal vez lo use mañana.

Tuve un dios que se cayó de la cama y me quedé sola, y un ídolo como el del éxodo, un becerro de oro que en realidad no era más que un cerdo. Un sonido de violines introdujo el final de la obra…

Leí una vez que hay un punto en el que todo empieza. Digo yo que bien podría haber sido un punto y aparte en su vida anterior; los comas de los que he salido no han sido fáciles de superar y aún sigo viva, qué importa que sea en estado vegetativo.

Ahora la pregunta clave es por qué siempre escribo de espaldas, sin mirar hacia adelante, solo hacia atrás,  como condenada a vagar entre brumas. 

¿Una última ronda para Lady Drama?


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Abre tu baúl de los recuerdos.