¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

jueves, 12 de enero de 2012

Que nunca llevo el corazón encima...

...por si me lo quitan.


 

 
Tengo el horizonte en los ojos,
el corazón bien amarrado,
un cajón de sueños rotos
para recordar que un día me mataron.

Aprendí a coger con las manos el viento
y a mirarme con ojos cerrados.


Son necesarios los besos
y prescindible su recuerdo.
Tengo la risa en un pozo
y la razón a media asta,
junto a un montón de cerrojos,
para que no se meta cualquiera en mi cama.


Soy la mitad de una mentira
o una verdad muy mal contada,
que llevo ya media vida
sangrando las mismas palabras.


Recuerda que soy aprendiz
del querer, del soñar y del sentir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Abre tu baúl de los recuerdos.