...por si me lo quitan.
Tengo el horizonte en los ojos,
el corazón bien amarrado,
un cajón de sueños rotos
para recordar que un día me mataron.
Aprendí a coger con las manos el viento
y a mirarme con ojos cerrados.
Son necesarios los besos
y prescindible su recuerdo.
Tengo la risa en un pozo
y la razón a media asta,
junto a un montón de cerrojos,
para que no se meta cualquiera en mi cama.
Soy la mitad de una mentira
o una verdad muy mal contada,
que llevo ya media vida
sangrando las mismas palabras.
Recuerda que soy aprendiz
del querer, del soñar y del sentir.
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Abre tu baúl de los recuerdos.