¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué vivas y qué crueles! Quisiera uno huirlas... Y, sin embargo, ¡qué sutil magia hay en ellas! Parecen comunicar una forma plástica a cosas informes.

Oscar Wilde

martes, 31 de enero de 2012

Undefined

Haciéndome la fuerte hasta un extremo
(cuando de dura no tengo ni la cáscara)
suenan que suenan las cuerdas de la guitarra;
escribe que escribe mi boli sin un freno.


Ojos que no ven, corazón que no siente,
no creo ni el 10 por cien de mis sonrisas
chaquetera soy, que no cambia de camisa,
con o sin causa, soy siempre rebelde.

Aunque gire el mundo yo sigo en mis trece,
que por número de mala suerte no es fortuna,
y más si es Espe quien se aventura
a, una vez más, ante el espejo no reconocerse.

Bailen los Lunes, giren, aunque imberbes,
y créanse adultos todos mis Martes,
dan igual los Miércoles, que apetecen
los Jueves, cansados ya de esperarme;
los Viernes casi rendidos mueren al verte,
tras una pantalla de portátil Sábado y Domingo.

Que las estrellas aquí son piercings de ombligo
cuando debían ser canicas desperdigadas...
Perdigones tengo, y también balas,
que usaré algún día contra el enemigo.

No sé ya si odio lo desconocido
o vale más pajaro en mano.


Quizás es que solo me baso en lo vivido. 

Quizás tú y yo nos conocemos de antemano,
quizás hace uno, dos o tres años
ya vagabas por mi mente.

¡Ambos abrumados!

¡Y yo sin verte!




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